El entorno laboral moderno es un caldo de cultivo para los palabros, esos pequeños seres infames que salen de lo más remoto nuestra boca para hacerse un hueco permanente en las conversaciones de la hora del café. No obstante, no debemos menospreciar su elevada capacidad de contagio, una única locución afortunada puede generar un nuevo vocablo que, de inmediato logra una aceptación global, una historia y larga tradición que se remonta a épocas previas a la existencia del correo electrónico, y en cuya defensa saldrán los más aguerridos caballeros y damas, cuya existencia no conciben sin la alegría y elegancia que les provee el uso de un lenguaje que requiere el abuso del contexto y una serie de suposiciones por parte de su interlocutor, entregando a cambio un aura de elevado nivel cultural. Sin embargo, bajo capa de sofisticación acaece aquí una perversión del lenguaje y, por tanto una falta a la gramática, el buen gusto y a la institución que limpia, fija y da esplendor a través del cuidado de la herramienta más básica de la comunicación humana: el lenguaje.
El motivo de esta verbosa entrada no es otro que traer a colación un nuevo palabro de reciente aparición en nuestro entorno laboral moderno... e inmediato. Este término es: guachear. Su origen, por lo que he podido investigar está relacionado con Costa Rica, y concretamente, su origen "lingüístico" no es otro que el verbo inglés: to watch.
Guachear: Echar un vistazo a algo. Semitraducción de watch.
Alternativa/s:
Revisar2: Verbo transitivo. Ver con atención y cuidado